De sueños y profecías

17/09/2026 Claudia Zapata

De sueños y profecías

Una mirada retrospectiva luego de 15 años de pensar un sueño que se convertiría en una realidad más allá de lo planeado.

Hace 15 años iniciamos un trayecto. Abrimos un camino. Creamos Cultura de Marca. Y alguien del equipo me dijo: ¡Felicidades por hacer tu sueño realidad! Me pregunté: ¿realmente fue mi sueño? Y me di cuenta de que era algo más que un sueño.

Haber creado Cultura de Marca no fue solo mi sueño. Fue una profecía, una revelación. Algo que, de alguna manera, estaba llamado a ocurrir. Y que, por supuesto, va mucho más allá de mí y de quienes estuvimos en el origen.

Quizá las profecías no siempre se revelan de golpe. A veces se construyen paso a paso, mientras tenemos el valor de seguir aquello que nos mueve.


De acuerdo con INEGI, de cada 10 empresas pequeñas en México, 8 llegan al primer año, 6 a los cinco años, 5 al décimo aniversario y solo 4 cumplen 15 años. Nosotros en Cultura de Marca ya llegamos a ese hito. 15 años de aprendizajes, colaboración, retos, crecimiento y trascendencia.


Recuerdo claramente el día en que decidí salir de PepsiCo para iniciar este trayecto. Había terminado un evento con Indra Nooyi, entonces presidenta de PepsiCo, y Felipe Calderón, en aquel momento presidente de México. Me fui al aeropuerto de la Ciudad de México y, de repente, vi pasar a Patch Adams, el médico estadounidense que llevó la risa y la alegría a los hospitales.

En ese momento pensé: Yo quiero ser como él. Como esos locos que se atreven a abrir nuevas posibilidades, nuevos caminos.

No sé si fue su cabello azul o su manera de vestir lo que hizo que volteara a verlo. Lo que sí sé es que nunca olvidaré ese momento. Él tocó mi corazón y avivó una llama que ya había comenzado a encenderse tiempo atrás.

Y sí, realmente se necesita estar un poco loco para emprender un negocio. Más en México, más en los tiempos que nos ha tocado vivir. Movimientos políticos, una pandemia, avances tecnológicos acelerados, la llegada de la inteligencia artificial y tantos otros retos y oportunidades que no estaban en el mapa cuando comenzamos.

Pero en medio de toda esa incertidumbre, hubo algo que nunca cambió, siempre pusimos al centro a las personas. Recuerdo la portada de nuestra primera presentación: “El poder está en tu gente… tu propia gente.”

PepsiCo se convirtió en nuestro primer socio. Siempre estaré agradecida con mi coach, mis amigos y nuestros aliados. Comenzamos con un proyecto de Diversidad e Inclusión, un tema que me apasiona.

Después llegó el Tecnológico de Monterrey, con el reconocimiento a Don Lorenzo Zambrano y, más adelante, la transformación de este gran centro educativo.

Después se sumó Quaker Norteamérica, Cemex, Sigma, Proeza, Mattel, Navistar, Berel, Questum y muchos otros socios que han creído y confiado en nosotros.


Gracias. Gracias. Gracias. Gracias por mantener el fuego encendido. Gracias por darnos la oportunidad de crear y crecer juntos.


Hoy hemos decidido evolucionar, sin dejar de ser fieles a aquello que nos mueve.

Por eso, nuestra propuesta de valor se resume en una idea: Lo humano permanece.


Porque, aunque nos transformemos y evolucionemos,
lo humano permanece.


Incluso hoy, cuando integramos inteligencia artificial, cuando somos más ágiles, cuando automatizamos procesos… Lo humano permanece.

Las emociones, las conductas, las conversaciones, las miradas, las sonrisas, las palabras, el lenguaje, la cultura.

Porque la cultura es lo humano. La cultura hace posible la estrategia. La cultura sostiene tu marca.

Hoy es momento de honrar el origen y celebrar el trayecto.

Siempre he dicho que en Cultura de Marca somos amigos trabajando juntos.

Gracias a cada amigo que ha formado parte de nuestro trayecto, de esta profecía que seguimos creando juntos. Movamos grandes ideas.

 

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